Ya sabes cómo quieres mover tus precios. Aquí tienes los mandos.
Te presentamos a Hortensia.
Hortensia es el módulo de precios de OKmystay. Escribes tu tarifa como la tienes en la cabeza —lo que vale cada zona y cada propiedad, tus temporadas, los días que se pagan más— y el motor la aplica a cada noche de cada reserva. Si además quieres que reaccione a la antelación o a cómo se va llenando tu zona, se le pide; los límites los marcas tú.
Quiero una demoCómo funciona
Describes tu tarifa una vez
Un precio base para toda la empresa, otro para una zona, otro para una propiedad concreta: gana siempre el más concreto, así que solo escribes las excepciones. Encima, tus temporadas y tus días fuertes.
El motor cotiza noche a noche
Cada noche de la estancia pasa por tus reglas y sale con su precio, aunque la reserva cruce dos temporadas. Y es un único precio: el mismo que ve el huésped, el que cobra la pasarela y el que responde el bot de WhatsApp.
Y te dice por qué
El probador te enseña el desglose de cada noche —de qué base sale, qué ajuste la tocó y en cuánto la dejó— y el calendario del año pinta tus reglas día a día. Antes de publicar nada, ves lo que va a cobrar.
Lo que describe tu tarifa
La parte que dice cuánto vale cada noche y en qué condiciones se puede reservar. Viene con el panel. Además del calendario anual y del probador, puedes sacar una propiedad o unas fechas concretas de un ajuste sin duplicar media tarifa para conseguirlo.
Un precio por ámbito, y gana el más concreto
Pones el precio de toda la empresa, el de una zona y el de una propiedad suelta. Manda el más concreto, así que la casa cara no te obliga a escribir una tarifa entera solo para ella.
Temporadas que se repiten solas
Una temporada se escribe una vez y vale todos los años, incluso si cruza el fin de año como la de Navidad. Para lo que solo pasa este año —un puente, una feria— pones la fecha con su año y ya está.
Un precio cerrado cuando mandas tú
Fijas un precio para unas fechas y ese precio manda sobre todo lo demás: ni temporadas ni ajustes lo tocan. Para una promoción o un puente que quieres vender a un número exacto, sin desmontar la tarifa.
Fines de semana y estancias largas
Viernes y sábado un 20 % más caros: una regla. A partir de siete noches, un 10 % menos en toda la estancia: otra. Las condiciones que ya aplicas cuando te llaman, escritas una vez y aplicadas siempre.
Mínimos de noches y días cerrados
Mínimo y máximo de noches, y días cerrados a llegadas o a salidas —«en verano solo se entra en sábado»—. Para ti son un aviso, porque por teléfono mandas tú; para la venta automática son firmes.
Suplemento por huésped, por tramos
El precio cubre unos huéspedes y a partir de ahí cobras por persona y noche, con el importe que decidas en cada tramo. Se suma al final, encima del precio de la propiedad.
Hortensia PRO: reglas que reaccionan
Hasta aquí, la tarifa cambia cuando la cambias tú. Con PRO puedes escribir reglas que además reaccionan a dos cosas que se mueven por su cuenta: cuánto falta para la fecha y cómo se está llenando tu zona. Las condiciones y los límites siguen siendo tuyos; lo que cambia es que no hace falta que estés delante. Es la parte que se contrata aparte.
Precio según la antelación
Un hueco a tres días vista no vale lo mismo que esa noche pedida con seis meses. Bajas para llenar lo que se quedaría vacío, o premias a quien reserva pronto. Lo decides tú por tramos de días.
Precio según cómo se llena tu zona
La misma noche sube cuando tu zona se está llenando y baja cuando está vacía. La señal son tus propios alojamientos comparables —los de esa localidad y de ese tipo—, y se recalcula cada día, así que la tarifa se mueve a medida que entran reservas.
Un suelo y un techo que no se saltan
Ningún automatismo entra sin freno. Pones el mínimo y el máximo por noche y ahí acaba la discusión: ninguna combinación de reglas puede publicar un precio que tú no habrías puesto, ni en la semana más floja del año.
La séptima noche, gratis
Descuento por tramos de noche, no sobre la estancia entera: cada noche paga lo suyo y la que tú digas sale regalada. La oferta de toda la vida, sin calcularla a mano cada vez.
Probar el futuro antes de que llegue
El probador avanzado mueve la fecha desde la que cotizas: «¿cuánto valdría este puente si me lo pidieran mañana? ¿y dentro de dos meses?». Ves todas tus propiedades a la vez y cambias los mandos hasta entenderlo.
Por qué Hortensia y no una herramienta suelta
Un solo precio, de punta a punta
El precio que calcula el motor es el que cobra la pasarela, el que responde el bot de WhatsApp y el que vende la escapada de última hora. No hay tres herramientas de tres proveedores que sincronizar, ni una segunda lista de precios que mantener el día que publiques en un portal.
Cada venta guarda por qué costó eso
Al cerrar una reserva se guarda su desglose: de qué base salió, qué ajustes la tocaron y con qué ocupación se cotizó. Seis meses después puedes responder «¿por qué esta noche se vendió a 161,50?» sin reconstruir nada de memoria.
Reglas que entiendes, no una caja negra
Mientras escribes una regla, el formulario te la va leyendo: «baja un 10 %, cuando falten diez días o menos, en toda la empresa». Sabes exactamente qué va a hacer antes de guardarla, y se la puedes enseñar tal cual a quien coge el teléfono.
Tú pones las reglas y los límites. Hortensia las aplica todas las noches, en todas tus propiedades, y te enseña el resultado antes de que lo vea nadie.
Hablemos de tu tarifa
Cuéntanos cuántas propiedades llevas y cómo decides hoy el precio de una noche. Te enseñamos cómo quedaría escrita en Hortensia, qué haría con tus reglas y qué no va a hacer nunca sin que se lo pidas.
mail@okmystay.com