Experiencia del huésped Rosa

Normas del alojamiento aceptadas: adios al "a mi nadie me lo dijo"

Normas del alojamiento aceptadas: adios al "a mi nadie me lo dijo"

Las normas de la piscina están escritas en el anuncio y en la hoja plastificada en la entrada de recepción: Nada de jabón en el agua, nada de saltar desde el borde y, con todas las letras, prohibido meter cualquier mascota en la piscina. Eso lo tiene resuelto cualquiera que lleve un par de temporadas.

Y una mañana aparecen pelos de perro en la piscina.

No hubo bronca ni reclamación. Solo la certeza de que alguien había metido un perro en el agua con la norma a unos metros, y de que si le hubieras preguntado te habría dicho lo de siempre: a mí nadie me lo dijo.

Lo que tienes cuando pasa

Piensa en qué tienes en ese momento. La hoja de la entrada, que no prueba que la leyera nadie. Las normas del anuncio, que el huésped aceptó junto con otras cuarenta cosas al reservar, en una pantalla que no recuerda. Y el mensaje donde se lo mandaste todo, si se lo mandaste.

Nada de eso sirve para mucho, y lo sabes. Por eso casi nadie lo intenta: se limpia el filtro, se toma nota del huésped y se sigue.

Es un problema pequeño mientras es uno. Con un perro, se limpia la piscina y ya está. El día que es una fiesta, o dos personas más de las que venían en la reserva, ya no se arregla limpiando: hay que discutir con alguien que dice que no lo sabía, y sin nada que enseñarle.

Dónde aparecen ahora las normas

Esto es el panel del huésped: una página web con su reserva, que le llega por WhatsApp o por correo en cuanto reserva. Es donde hace el check-in y paga lo que quede pendiente. Y cuando llega, abre la puerta desde ahí.

Aviso en la parte alta del panel del huésped: "Tu acceso está casi listo. Elige qué paso completar ahora", con dos pasos pendientes, el registro de viajeros y las normas de la reserva

Lo primero que ve al abrirlo, si le falta algo, es esto: lo que tiene que hacer antes de que pueda abrir la puerta. En la reserva de la captura, el registro de viajeros y las normas.

Tarjeta "Normas de la reserva" en el panel del huésped: el texto completo de las normas del hotel, una casilla "He leído y acepto las normas del hotel", el botón Acepto y el aviso de que mientras no las acepte no podrá acceder a su habitación

Y las normas son esto. El texto completo, en su idioma, con una casilla y un botón. Debajo, la consecuencia: no puede continuar ni acceder al alojamiento hasta que marque la casilla y acepte haberlas leído.

Solo le salen las que le tocan. La de mascotas aparece si la reserva lleva una, y a nadie más. La de la piscina, si el alojamiento tiene piscina. Si hay varias, van de una en una.

Lo que te queda a ti

Ficha de la reserva en el panel de gestión: la etiqueta "Normas del hotel" en verde con una marca de aceptado, encima de los datos de la reserva

En tu ficha de la reserva aparece la etiqueta en verde, con la fecha y la hora al pasar el ratón. En los comentarios de la reserva queda anotada la dirección IP desde la que aceptó y el navegador que usó. Mientras no acepta, la etiqueta está en ámbar, y en la lista del día ves quién entra hoy sin haber aceptado nada.

Lo que no arregla

No hace que la gente lea. Nadie lee las normas, ni en la pared ni en el móvil, y no vamos a decir aquí que con una casilla sí. Lo que cambia es que las tiene delante en el momento en que quiere entrar, y que las acepta a propósito, no dentro de un paquete de cuarenta condiciones al reservar: si no las lee ahora, no las leerá nunca.

Desde septiembre de 2024, con más de 17.000 aceptaciones registradas, ninguna ha acabado en disputa.